Después de todo, sigo empeñado en la búsqueda de encuentros no pactados, en casualidades de paso. Que hacen que dos personas coincidan en un mismo espacio y tiempo. Que hacen que el corazón ya no sienta el frió a las nuevas ganas a ilusionarse ante una nueva mirada, un gesto o el sonido de una canción. Que todos los sentidos sientan el aliento de tu perfume y pierdan la noción del tiempo.
Aquella tarde la vi por primera vez. Ella es pequeña, muy pequeña, recuerdo que vestía una blusa blanca y un pantalón que ceñía sus formas. Tiene algunos años menos que yo -aunque eso ya haya dejado de importarme- Una mirada que esboza una alegría y ternura que me seria muy difícil de explicar con palabras. Su pelo negro, se deja acariciar levemente por el viento y apenas logra tocarle el hombro. Se acerca, me saluda con la timidez propia de alguien a quien recién conoce y me pregunta por el salón 305 de la facultad. Yo hago lo mío, y le explico muy atento. Sonríe, me da un beso y se va... sola se va... Yo me quedo mirándola estupidísimo, pensando en la dulzura de aquel beso, memorizando cada detalle de su cuerpo. Pronto su imagen se me pierde en el horizonte. Decido buscarla en el 305, pero ella ya no esta. Vago por la facultad, subo y bajo las escaleras una y otra vez, buscándola desesperadamente, necesito verla una vez más, solo quisiera verla una vez más...
Sigue la espera.
Abril 2007
Canción
Ahora tengo ya tu nombre
y eso es todo lo que tengo,
ni te olvido ni te tengo
y eso es todo,
es todo lo que queda...
Como un búfalo herido,
me despeño en los abismos,
acelero sin parar
y quisiera,
quisiera que me vieras...
Oh señor de Muruhuay,
protege a mi chica...
Oh señor de Muruhuay,
no tengo fe en el paraíso...
Mar de Copas - Canción



